diciembre 06, 2012

no. 119*

No hay cosa más triste como cuando se termina el whisky. Nada se compara a eso, ni los amores que he perdido en medio de cuevas llenas de sirenas, en donde cantan almas funestas y hombres que como yo, tenemos una relación mortal con nosotros mismos.

(C) 2012 Enrique Monroy

noviembre 05, 2012

no. 118*

Todas las hojas se van, marchitas, con el viento.
Una a una se deshoja, como algodones de azúcar.
Se marchan, rojas, altivas, como gitanas.
Con el rostro cubierto de fango.

Las hojas se van, envueltas en sílice.
Mudan de piel, como cascabeles.
Sonado, sonando, golpeando la arena.
Zigzagea su corazón, y timbra, y timbra.

Velos negros cubiertos de rubíes rojos.
Marchan al son de batalla,
para morir entre estructuras y malecones.
Bailando, danzan, se fugan, corren.

Nadie sabe a donde van. Solo huyen.
Arrastran los pies, condenadas, las hojas.
Recorren el mundo, como pendencieras.
Buscando calor, hiriendo con icebergs.

Y se van, se han marchado.
Con tambores polacos, como suicidas.
Al sonido de un adiós, claro, oscuro.
Dime tu nombre, para olvidarte pronto.

Hoja marchita.

(C) 2012 Enrique Monroy

noviembre 03, 2012

no. 117*

A Patricia

El viento, cerrado, observa
las fuertes oleadas de espuma,
que bajo tus ojos se rompen,
se quiebran como dardos.

El norte se ha llevado tu cabello,
se lo ha robado, quieto, calmo,
y el azar de tus palabras,
lo han perseguido.

El sur trae tu calor,
lo ha colocado en el cielo,
en la cúspide de tus reclamos,
y los susurras, y los escribes.

Nada puede llamarte por tu nombre,
ni siquiera las estrellas, muertas,
ni la lluvia a mediodía, torrencial,
que te aguarda bajo aquel abedul.

No, ahora nadie puede llamarte,
noble romana, dueña del oro,
ni el águila, ni el pretoriano,
ni siquiera el viento que te ha llevado.

(C) 2012 Enrique Monroy

octubre 28, 2012

no. 116*

A Patricia

La única razón por la que bebo, es para recordar tu cabello de malta.

(C) 2012 Enrique Monroy

octubre 09, 2012

no. 115*

A Jazmín

Construimos el amor con las cenizas de ayeres cercanos, ardientes, y nos mentimos al mirar perlas que buscan piedad, un grito, un llamado, cualquier cosa que les ilumine el viaje a ese destino sabido, a esa última entrega desesperada, llena de incógnitas, de quehaceres cotidianos, de costumbres desperdiciadas en palabras como hechos contundentes, decadentes de una euforia vieja, anciana.

Construimos nuestro amor entre juramentos, entre llantos huecos, inmensos, profundos, hondos, cargados de verdades ajenas a nuestro juicio, a esas palabras escritas en papel de lluvia, sí, las mismas que ahogadas, me decían que los tonos de tu voz no eran similares a las de tus dedos, que ni tus te amos eran promesas, sino objetos sin alma, sin sentido, sin voluntad.

Ahora sé lo que es decir te amo.

septiembre 10, 2012

no. 114*

A Jazmín

Quiero escribir de ti todo eso que no dije, todo eso que me faltó por decir, eso que he callado, eso que no te dije, quiero escribirlo, pero me hace falta tanto tu ímpetu, tu manera de no decir las cosas, tu alevosía cuando estás en la cama, con apenas una sábana opaca, desierta, con tus ojos cerrados y tu maquillaje corrido, quiero escribir eso que no he dicho de ti, eso que me aturde esta noche y que no me atrevo a contar, eso que me hiere, eso que me hace amarte, eso que nunca te conté por no decirte lo que me faltó por confesar, quiero decirte eso que tanto he callado y que ahora trato de decirte pero que me es imposible escribirlo de manera exacta, eso que siempre he deseado decirte en secreto mientras estabas en la alcoba, llena de dudas y de principios que habías roto, cubierta de vergüenza, de lágrimas y de una sonrisa infinita que siempre me ha hecho callar, amor.

(C) 2012 Enrique Monroy

septiembre 03, 2012

no. 113*

A Patricia

Hoy puedo decir que me perteneciste, que después de recorrer un millón de kilómetros buscándote, pude arrancarte el ansia de tus labios, la alegría de tu boca, el fuego de tus ojos… sí, hoy puedo decir que mencionabas mi nombre mientras me dabas tu amor opaco, tus lágrimas secas, tu escaso lenguaje, tu ausencia, esa que me diste mientras estaba entre tus piernas al tiempo que mirabas el sol ponerse, con tu rostro apagado, pidiendo que no me marchara… y ahora, amor, eres tú quien ha dejado los campos llenos de melancolía, la que se ha transformado en palabras, en olvido, en cometas… esa hoy eres tú.

(C) 2012 Enrique Monroy

julio 13, 2012

no. 112*

Te veo como ayer, presente funesto,
y exploro los límites de tu periferia,
vasta, llena de planicies sin conocer,
inexplorables, conocidas.

Te veo como ayer, olvido forzado,
flor de azar, de pétalos pálidos,
bosque frondoso, amarga canción,
rebelde, entrañable.

Te veo como ayer, imagen preciosa,
recuerdo roto, objeto permanente,
y como un lobo te acorralo,
para dejarte escapar, como siempre.

(C) 2012 Enrique Monroy

mayo 21, 2012

no. 111*

Quiero un amor que me atormente,
quiero un amor que me desplace,
quiero un amor que me destroce,
quiero un amor como el tuyo,
ese que me diste a manos llenas,
con palabras funestas,
sembradas en nuestra morada,
con falacias y tristes promesas.

(C) 2012 Enrique Monroy

abril 09, 2012

no. 110*

A A.

Nos distanciamos quién sabe por qué,
nos alejamos por diversas razones,
para olvidar un poco,
para salir del infierno aunque sea un momento
y ver la luz como algo impropio de los miserables,
como algo imposible, negado a nosotros, los muertos.

(C) 2012 Enrique Monroy

no. 109*

Me haz deshecho extraña,
me haz condenado a un cúmulo de verdades,
esas que parecen mentiras cuando te veo,
a lo lejos, más allá de mis brazos, fuera de esta cama.

Me haz deshecho, extraña,
me haz devuelto lo que era,
en aquel tiempo cuando fui un Dios caído,
con mis arrebatos y tus exilios.

Me haz desaparecido, extraña,
haz extraído lo más oscuro de mi lenguaje,
provocando una penitencia larga,
tan larga que he vivido mil vidas para encontrarte.

Me haz olvidado, extraña,
haz hecho de mí un cock tel,
al que llamas por las noches,
todas esas madrugadas,
para recordarme que estas ahí, siempre tú.

(C) 2012 Enrique Monroy

abril 05, 2012

no. 108*

La permanencia en el amor no existe, solo existen los espacios cortos, las palabras impulsivas, los te amos como cometas, que tienen fuerza, corta y limitada; las cartas con sentencias condenatorias, llenas de pensamientos momentáneos, casi eternos... la permanencia en el amor no existe, solo se esfuma, solo se ausenta.

(C) 2012 Enrique Monroy