noviembre 05, 2012

no. 118*

Todas las hojas se van, marchitas, con el viento.
Una a una se deshoja, como algodones de azúcar.
Se marchan, rojas, altivas, como gitanas.
Con el rostro cubierto de fango.

Las hojas se van, envueltas en sílice.
Mudan de piel, como cascabeles.
Sonado, sonando, golpeando la arena.
Zigzagea su corazón, y timbra, y timbra.

Velos negros cubiertos de rubíes rojos.
Marchan al son de batalla,
para morir entre estructuras y malecones.
Bailando, danzan, se fugan, corren.

Nadie sabe a donde van. Solo huyen.
Arrastran los pies, condenadas, las hojas.
Recorren el mundo, como pendencieras.
Buscando calor, hiriendo con icebergs.

Y se van, se han marchado.
Con tambores polacos, como suicidas.
Al sonido de un adiós, claro, oscuro.
Dime tu nombre, para olvidarte pronto.

Hoja marchita.

(C) 2012 Enrique Monroy

No hay comentarios.:

Publicar un comentario